viernes, 12 de febrero de 2010

COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE

Las coplas de Jorge Manrique escritas en el siglo XV tal vez cobran vigencia para cualquier mortal, tras la muerte de un ser querido como lo es el padre. En estas coplas, de transcendental significado, el poeta manifiesta su desconsuelo ante la muerte de su ser querido, algo que nos pasa a todos cuando perdemos a la cabeza de la familia. Una especie de mutilación que sufre nuestro ser, una pequeña parte de vida que se va con la figura paterna y un hondo vacío que se vuelve más notorio con el paso de los años. Pero estas coplas van más allá del círculo íntimo del dolor, también nos hablan de lo insustancial que se vuelve nuestro entorno ante este dolor inconmensurable. “Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte…”
PODER Y FAMILIA
Las coplas de Manrique también hablan del sentido trágico de la vida y la comparación o símil con elementos como los ríos: “Nuestras vidas son como los ríos que van a dar a la mar que es el morir…” y a renglón seguido refiere además “Ahí van los señoríos, derechos a acabar y consumirse. Allí los ríos chicos y grandes…” Aquí, Manrique se refiere a la fugacidad del poder: Cuan presto se va el placer, como, dice, después de acordado, da dolor. Esos grandes señoríos son la ostentación de poder y riqueza aludiendo a las cosas materiales que frente al dolor, simplemente no tienen ningún sentido o, al menos dejan de ser algo primordial ante la orfandad espiritual y afectiva que experimenta el alma.
UN NUEVO SENTIDO
Nada pasa por algo sino que tienen un sentido en la vida. El texto bíblico en el que Jesús dice: De qué le vale al hombre ganar el mundo si al final pierde su alma y se extravía nos brindan una nueva luz y orientación a nuestras vidas. El poder y la riqueza son efímeros, la familia, los amigos pueden permanecer siempre que se haya sabido cultivarlas y mantenerlas pese a las flaquezas y a los fuertes vientos que reinan sobre todo en estos tiempos en donde se anteponen a los valores el interés y las loas que abundan a quien ostenta algún poder sobre la tierra los que finalmente terminan siendo tan vacíos y huecos por no ser auténticos ni confiables.
TIEMPO PASADO
“Como a nuestro parecer, cualquiera, tiempo pasado fue mejor…” Manrique alude a ese tiempo de la infancia feliz junto a la figura del padre. El tiempo en donde más se necesita de la figura paterna en toda su extensión, el tiempo del juego, de la lectura junto al regazo paternal, el tiempo de la inocencia y de la dependencia directa con el autor de nuestros días. Un tiempo que ante la muerte se queda simplemente entre los recuerdos y un vacío difícil de copar. Algunos psicólogos manifiestan que tras la muerte del padre se experimentan nuevas facultades que estaban dormidos en nosotros, habilidades y virtudes que creíamos no poseer los mismos que fluyen casi instintivamente, yo lo he experimentado así tras la muerte de mi padre a quien confieso, extraño mucho.
UN NUEVO SER
Si todo pasa por algo, es momento entonces que aviven el seso y despierten de estos momentos de dolor para cumplir con aquello que el padre hubiera querido, para sus hijos amados desde el más pequeño hasta el más grande. Y no hablo sólo de estatura física sino de estatura y tamaño moral y quien ostenta el poder por alguna razón. Una nueva oportunidad nos lleva a ser más flexibles con nosotros mismos, a ser más tolerantes y comprensivos para con los demás sobre todo con los más débiles y más necesitados así como una nueva mirada a nuestra situación sin ningún tipo de ropaje ni mucho menos de influencias perniciosas que a nada bueno conducen cuando se gobierna en una región más rica en recursos y economía. Tal vez no sea demasiado tarde para enmendar lo errado y para echar andar lo desandado. Será el pueblo y nuestra consciencia el que finalmente os de la razón.

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